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La vainilla: Una alternativa económica para los agricultores de la región San Martín

La vainilla es un recurso forestal no maderable que viene siendo cultivado en algunos países del mundo como una alternativa de desarrollo sostenible. Su sabor y aroma es único, generando dinamismo económico en la industria mundial de alimentos y cosméticos. Por tal motivo, PERU-Hub está estudiando la posibilidad del manejo y aprovechamiento de este recurso para que, a largo plazo, se convierta en una importante actividad económica en la región San Martín.

 

PERU-Hub tiene como modelo el trabajo desarrollado por la ONG – Instituto de Investigación Biológica de las Cordilleras Orientales (INIBICO), impulsador del cultivo de las vainillas en la ciudad de Tarapoto. Esta ONG aplica diferentes sistemas agroforestales, los cuales permiten extraer la esencia del fruto que es utilizada para elaborar helados, cosméticos, suplementos nutricionales, entre otros productos. Inclusive, la vainilla natural es aprovechada por sus bondades curativas para combatir enfermedades como la caída del cabello y afecciones estomacales.

La vainilla se le reconoce fácilmente por su flor que es una orquídea atractiva y grande, además por sus pétalos de colores (blanco, verde, amarillo o crema). El sabor, el aroma y el extracto para obtener la vainilla provienen de un proceso de curado de las vainas que son los frutos de la orquídea. Cuando las vainas maduran, se hierven y se dejan bajo el sol hasta que adquieren color café y una consistencia dura. Finalmente, la vainilla adquiere forma de una rama estrecha, similar a la canela.

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La vainilla es una planta trepadora, es decir, que se sirve de otras plantas como sostén, con tallos que pueden alcanzar más de 35 metros de longitud. Existe un importante vínculo de la vainilla con el uso sostenible de la biodiversidad, al cultivarse de tres maneras distintas. La opción tradicional es plantarla directamente sobre los troncos en un bosque, la otra alternativa es cultivarla junto a otros árboles que hacen de tutores, aportando sombra y materia orgánica. Pero también se puede cultivar a través de instalaciones sombreadas, guiando las plantas sobre postes, cuerdas o alambres. Esta última opción facilita la cosecha y permite mejorar el control de la aparición de plagas y enfermedades.

En tal sentido, el cultivo de la vainilla reviste una importancia cultural, ecológica, social y económica, ya que, al desarrollarse sobre los árboles propios de bosques tropicales y subtropicales, se convierte en un elemento de conservación de la flora natural.